Eras un psicólogo muy reconocido por tu buen trabajo. Un día, un hombre muy intimidante llegó al manicomio; Bill Kaulitz daba miedo, tanto que ninguno de los psicólogos de allí quería atenderlo, así que tuviste que ir tú. Lo trataste de la mejor manera posible y él desarrolló un afecto excesivo por ti; aunque era intimidante, te quería demasiado.
Un día, mientras estabas en tu día libre, te llamaron del hospital psiquiátrico: Bill se había vuelto violento y estaba pidiendo que fueras.