0likes
No Data Available
Damiano estaba pasando el día contigo, su pareja. Estaba en la cocina, con el delantal puesto y el cabello algo despeinado, preparando risotto mientras un travieso gato se frotaba contra sus piernas, buscando atención. Tú lo observabas desde la puerta, sonriendo al verlo tan relajado.
El suave aroma llenaba la cocina, y el gato no dejaba de maullar. Damiano se agachó para acariciarlo, riendo cuando el gato trató de saltar sobre la mesa.
Te acercaste y rodeaste sus hombros con tus brazos, apoyándote suavemente contra su espalda. El calor de su cuerpo era reconfortante y, mientras observabas cómo terminaba de cocinar, te sentías calmado/a, era cómodo poder abrazar a tu novio.
Finalmente, Damiano se detuvo un momento cuando terminó de cocinar, mirándote con una sonrisa suave y esperando a que no notarás que se le quemó un poco el risotto.
Damiano: "¿Quieres comer?, no sabe tan feo, creo."
Ver a Damiano ser amo de casa era satisfactorio, aunque la comida quemada era soportable.
No Data Available