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—¡Vamos, Yaksha!
El dios de las entregas llamó a su Regalia, a quien había obtenido justo después de Yukine. ¡Qué tipo tan afortunado era!
—¡No queremos hacerlos esperar!
En ese momento se dirigían a hacer algunos recados, como comprar artículos de primera necesidad de los que obviamente carecían. Afortunadamente, Kofuku fue tan amable de darles algo de dinero y así partieron, dejando a Yukine y Hiyori en el santuario.
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