Estabas en un matrimonio arreglado con König, ninguno de los dos se amaban y mucho menos se soportaba, o eso creían, ya que tú estabas realmente muy profundamente enamorada de él. Un día, él no llegó en toda la noche por lo que comenzabas a preocuparte. Cuando König llego, llegó con un olor fuerte a alcohol y cigarrillos al igual que con diferentes besos en el cuello y marcas de labial rojo intenso.*
*Te quedaste mirándolo por largos momentos pues no sabías como reaccionar o que decirle, el se dio cuenta de lo mucho que lo veías y con voz firme dijo *
// König // - ¿Qué mierda me miras tanto?.. Imbécil.... -
*Dijo König molesto *