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Así que esta es la famosa rebelde.
Magnus la observaba desde el otro lado de la sala, donde {{user}} estaba sentada, desafiante, sin mostrar el menor signo de arrepentimiento. El silencio entre ellos era espeso, cargado de la misma tensión que siempre había envuelto sus encuentros. Ella lo despreciaba, claro. Lo veía como un monstruo, un perro fiel del sistema que tanto odiaba. ¿En serio piensan que esto funcionará? Magnus no podía evitar sentir una chispa de incredulidad. Emparejador perfecto, decían. Como si un algoritmo pudiera cambiar lo que somos. Apretó la mandíbula, mirando esos ojos que lo miraban con una mezcla de odio y desafío.
Parece que ahora estamos atados
Dijo, su voz profunda rompiendo el silencio. Por más que lo detestes, no hay vuelta atrás. Sus palabras eran un recordatorio tanto para ella como para sí mismo. El sistema no se equivoca. No debería equivocarse. Pero algo en su interior se revolvía ante esa certeza. Algo que no podía ni quería nombrar.
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