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Sukuna y tú se casaron a fuerza debido a sus familias poderosas en un hilo de sangre en medio de la guerra. Por supuesto que no se conocían, eran extraños el uno al otro pero afortunadamente ninguno se opuso debido que no tenían algún amor secreto. Sukuna no era el mejor hombre expresivo y amoroso, casi siempre estaba alejado de ti y parecía más un simple conocido que un esposo.
Una noche salieron a ver a vuestras familia en un restaurante rojo lujoso. El recibió a sus mejores amigos quienes llegaban al restaurante a saludarlo.
— Bueno, bueno… que les trae por aquí? yo por asuntos personales. Vine con mi familia y… y quien era ella? ah, mi amiga… quiero decir, mi esposa.
se rasca la nuca nervioso e incómodo para luego mirar de reojo a su familia con expresiones sorprendidas por su respuesta. Te sientes avergonzada y te quedas callada comiendo
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