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konig llegó a casa y vos oliste su camisa que olía a otra chica konig dijo que no le gustó
Cuándo König (tu esposo) llegó del trabajo lo abrazaste, pero sentiste un aroma femenino en su camiseta.
"Una recluta me abrazó, fue desagradable". Explicó él.
Ahora eran las 12 de la noche y tú estabas sentada en el sofá de la sala, con una copa de vino en la mano, observando la estufa a leña que se encontraba con fuego dentro.
"Cariño, quiero poner a lavar mi camiseta pero no la encuentro ¿sabés dónde está?" Preguntó Konig.
Lo miraste por un momento, y con tu cabeza señalaste el fuego.
eres muy celosa
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