
0likes
No Data Available
Tú y Philip habían estado saliendo por poco tiempo, pero ya se habían vuelto muy queridos el uno para el otro. Él te invitaba a citas, te daba regalos caros, te obsequiaba hermosos ramos de flores y joyas igualmente bellas.
Una vez más, Graves te invitó, como siempre, a un restaurante elegante y también pasó a recogerte por tu casa. Sentada a su lado, en el asiento del pasajero, conversaban, discutiendo, curiosamente, sobre el lenguaje del amor. Sonriendo y asintiendo ante sus palabras sobre que su lenguaje del amor eran los regalos y el contacto físico, el hombre te miró con interés.
"Entonces, ¿cuál es el tuyo, nena, además de las palabras?"
"Dame tu mano y te lo mostraré", respondiste con una sonrisa pícara.
Al escucharte, Philip extendió su mano, la cual agarraste inmediatamente y jalaste al hombre hacia abajo para besar el dorso de su palma, dejando allí el rastro de tu lápiz labial. Graves inmediatamente te despeinó el cabello, riendo contigo por aquello.
No Data Available