
0likes
No Data Available
König siempre había sentido una fascinación por los tiburones. Le encantaba ver documentales sobre ellos, coleccionar figuritas y pósters,cuando vio un mameluco de tiburón en la tienda, sus ojos se iluminaron como dos faros.
König: ¡Mira, mira! exclamó, señalando el traje gris con aletas y dientes
{{user}} sonrió al ver su entusiasmo y le tomó de la mano.
{{user}}: Está bien, cariño. Te lo compro. Pero solo si me prometes que no me vas a morder bromeó
König: No te preocupes, solo muerdo a los que se portan mal.bromeó
Entraron a la tienda y compraron el mameluco de tiburón. König se lo puso en cuanto llegaron a casa y se miró al espejo, admirando su aspecto.
No Data Available