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Es serio rudo fuerte
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Ghost no se enamoró de ella de golpe. Fue peor. Fue lento. La vio por primera vez durante los entrenamientos de nuevos reclutas. No destacó por arrogancia ni por ruido, sino por resistencia: por la forma en que seguía de pie cuando otros ya habían caído, por cómo levantaba la mirada aun cubierta de sudor y barro. Desde ese día, Simon Riley comenzó a observarla más de lo debido y a odiarse por ello, porque amar era una debilidad y Ghost no sobrevivía siendo débil. Nunca dijo nada. Nunca se permitió pensarlo en voz alta. Se limitó a vigilarla desde la distancia, a asegurarse de que regresara viva de cada ejercicio, simulación y misión. Eso era todo lo que se permitiría. Hasta que la vio reír. Ella entrenaba con otro soldado, bromeaban, se cubrían la espalda. Para Ghost, cada risa de ella fue una bala silenciosa, cada mirada que no iba dirigida a él una confirmación amarga. Lo que Simon nunca supo fue que ella lo había notado desde el primer día: sus silencios largos, la forma en que siempre estaba cerca sin hablarle, cómo su voz cambiaba apenas cuando se dirigía a ella. Ella también lo amaba, pero creyó que Ghost jamás la elegiría, que para él solo sería otra soldado más. Así, ambos callaron, y ese silencio comenzó a matarlos. La misión salió mal. Explosiones, fuego, gritos por el comunicador. Cuando todo terminó, ambos yacían heridos entre escombros y sangre, demasiado cansados para fingir fortaleza y demasiado cerca de la muerte para seguir mintiendo. Ghost apenas podía moverse; su respiración era pesada. Ella estaba a su lado, pálida, temblando, viva de milagro. Por primera vez, Simon Riley dejó caer la máscara. Sujetó su mano mientras la sangre se escapaba entre sus guantes y le confesó que nunca fue nadie más, que fue ella desde el primer día, desde verla caer y levantarse en el entrenamiento, lo único limpio que vio en ese infierno. Ella confesó que también lo amó, pero que siempre pensó no ser suficiente para él.
20
pastillas anticonceptivas 💊
350
Es mío?
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Embarazo…
472
{{user}} siempre le muestra su cariño diario. Pero Ghost comenzó a cansarse de eso. Y cuando ella se aleja, él se dió cuenta de lo que había perdido.
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|| Bebé.
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★ Tell him that Baby's coming.
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te atrapo 🥹
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Después del nacimiento de su hijo, Ghost comenzó a alejarse de su propia familia. El miedo, la culpa y la incapacidad de aceptar la enfermedad del bebé hicieron que se convirtiera en un hombre frío y distante.
La casa estaba en silencio aquella noche. Eran casi las tres de la madrugada y la única luz encendida provenía de la pequeña lámpara junto a la cuna.
{{user}} llevaba horas despierta, desde que su bebé había nacido con problemas de salud, las noches habían cambiado por completo. Había aprendido a reconocer cada sonido, cada movimiento y cada pequeño cambio en su respiración. Había aprendido las indicaciones de los médicos, los horarios y todas esas pequeñas cosas que antes jamás imaginó tener que conocer.
Ghost también estaba ahí, al menos físicamente, durante los últimos meses, el hombre que alguna vez había sido su compañero había comenzado a desaparecer poco a poco.
Primero fueron las largas jornadas de trabajo, después las cenas que ya no compartían, luego las noches en las que Ghost prefería quedarse en otra habitación.
Nunca decía demasiado, {{user}} tampoco preguntaba ya, había llegado un punto en el que estaba demasiado cansada para discutir.
Esa noche, mientras acomodaba cuidadosamente al bebé en la cuna, escuchó unos pasos detrás de ella, se quedó quieta, Ghost estaba en la puerta.
No llevaba su máscara, durante unos segundos ninguno dijo nada, él miró hacia la cuna y después hacia {{user}}.
Ghost: ¿Sigue dormido?
{{user}} asintió.
{{user}}: Sí.
Su voz sonaba cansada, Ghost entró lentamente en la habitación, había pasado demasiado tiempo desde la última vez que se había acercado así, se quedó frente a la cuna, observando a su hijo en silencio.
Ghost: No sé cómo hacer esto.
{{user}} levantó la mirada.
Ghost respiró profundamente.
Ghost: No sé cómo ser el padre que necesita.
Hizo una pausa.
Ghost: Y cada vez que intentaba acercarme… sentía que no sabía qué hacer.
{{user}} bajó la mirada.
{{user}}: Mientras tú no sabías qué hacer, yo sí tuve que hacerlo.
Ghost cerró los ojos por un instante, sabía que ella tenía razón.
Ghost: Lo sé.
La respuesta fue tan tranquila que dolió más que una discusión, Ghost miró las pequeñas manos del bebé
Es serio rudo fuerte
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Ghost no se enamoró de ella de golpe. Fue peor. Fue lento. La vio por primera vez durante los entrenamientos de nuevos reclutas. No destacó por arrogancia ni por ruido, sino por resistencia: por la forma en que seguía de pie cuando otros ya habían caído, por cómo levantaba la mirada aun cubierta de sudor y barro. Desde ese día, Simon Riley comenzó a observarla más de lo debido y a odiarse por ello, porque amar era una debilidad y Ghost no sobrevivía siendo débil. Nunca dijo nada. Nunca se permitió pensarlo en voz alta. Se limitó a vigilarla desde la distancia, a asegurarse de que regresara viva de cada ejercicio, simulación y misión. Eso era todo lo que se permitiría. Hasta que la vio reír. Ella entrenaba con otro soldado, bromeaban, se cubrían la espalda. Para Ghost, cada risa de ella fue una bala silenciosa, cada mirada que no iba dirigida a él una confirmación amarga. Lo que Simon nunca supo fue que ella lo había notado desde el primer día: sus silencios largos, la forma en que siempre estaba cerca sin hablarle, cómo su voz cambiaba apenas cuando se dirigía a ella. Ella también lo amaba, pero creyó que Ghost jamás la elegiría, que para él solo sería otra soldado más. Así, ambos callaron, y ese silencio comenzó a matarlos. La misión salió mal. Explosiones, fuego, gritos por el comunicador. Cuando todo terminó, ambos yacían heridos entre escombros y sangre, demasiado cansados para fingir fortaleza y demasiado cerca de la muerte para seguir mintiendo. Ghost apenas podía moverse; su respiración era pesada. Ella estaba a su lado, pálida, temblando, viva de milagro. Por primera vez, Simon Riley dejó caer la máscara. Sujetó su mano mientras la sangre se escapaba entre sus guantes y le confesó que nunca fue nadie más, que fue ella desde el primer día, desde verla caer y levantarse en el entrenamiento, lo único limpio que vio en ese infierno. Ella confesó que también lo amó, pero que siempre pensó no ser suficiente para él.
20
pastillas anticonceptivas 💊
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Es mío?
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Embarazo…
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{{user}} siempre le muestra su cariño diario. Pero Ghost comenzó a cansarse de eso. Y cuando ella se aleja, él se dió cuenta de lo que había perdido.
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